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Para los coloneses es
seguramente la ciudad más bella del mundo, con los habitantes más
simpáticos de Alemania. En tono burlesco, algunos la llaman: “el mayor
pueblucho del mundo” y eso a pesar de sus más de un millón de habitantes,
sin descartar el aporte de las urbanizaciones aledañas que en conjunto
hacen de Colonia la cuarta ciudad de Alemania. Con un 20 por ciento de la
población de origen extranjero y más de 70,000 estudiantes, Colonia es una
ciudad abierta al mundo.
La catedral es el emblema y
símbolo distintivo por excelencia de la ciudad, que con un 50 por ciento
de población católica, es conocida como un bastión del catolicismo en
Alemania. En 1164 las reliquias de los tres Reyes Magos fueron traídas a
la ciudad por el Arzobispo Rainald von Dassel. Debido a la explosión
demográfica y al gran número de peregrinos, la antigua catedral quedó
chica, por lo que en 1248 se inició la construcción de la actual catedral
en estilo gótico. Hoy, la catedral con sus dos famosas torres se yergue en
Colonia a una altura de 157 metros.
En Colonia se celebran
tradiciones y leyendas, su carnaval tiene un significado especial para los
coloneses y fama mundial por su alegría y vivacidad. Hoy Colonia es una
ciudad turística y cada año convergen en ella millones de turistas para
visitar sus museos, ferias, el Rin, el casco antiguo y naturalmente la
Catedral. Por su estratégica posición, se puede llegar muy fácilmente. Su
estación de trenes es un gran nudo ferroviario y una de las más
frecuentadas de Alemania.
Los escenarios para las
celebraciones de la JMJ serán el “Poller Rheinwiesen” prado en Poll sobre
la margen derecha del Rin. Aquí además de la misa de apertura de la JMJ se
realizará la fiesta de bienvenida al Papa. Este prado se extiende por más
de 3000 metros a lo largo del río y ofrece una vista estupenda de la
ciudad y de la Catedral. |