Las Obras Misionales Pontificias (OMP) son una institución de la
Iglesia universal y de cada Iglesia en particular, encargada de infundir en los
católicos, desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero, y
de recoger eficazmente los subsidios para bien de todas las misiones, según las
necesidades de cada una. Son el instrumento oficial y principal de todas las
Iglesias para la cooperación misionera.
"Entre todas las obras de asistencia intereclesial, las OMP deben ocupar siempre
el primer puesto por dos razones: en primer lugar, porque se dirigen a todos los
bautizados, a todas las comunidades cristianas y se preocupan de las necesidades
de todas las Iglesias de misión: son el seno de la Iglesia, la expresión del
sentido católico y de la comunión universal; en segundo lugar, porque las OMP
tienen la finalidad de cooperar al anuncio del mensaje evangélico, que es el
deber prioritario de la Iglesia" (Est. OMP Cap I N° 8b)
Nacidas de particulares iniciativas carismáticas, las OMP se han desarrollado
con el apoyo de la Santa Sede que, seguidamente, las hizo organizaciones
pontificias para asegurarles mayor eficacia y un carácter universal.
¿Por qué se llaman Obras? Una obra es el resultado del trabajo o
de la acción: en el trabajo misionero, "Obra" es lo que se realiza en bien al
prójimo. Se llaman Obras para distinguirlas de una simple actividad apostólica
transitoria. Son Obras porque representan una "organización" eclesial.
¿Por qué Misionales? Porque nos educan en el espíritu misionero
universal y porque nos llevan a compartir la fe en Jesucristo y nuestros
recursos económicos, espirituales y humanos, con los demás hermanos de las
iglesias y comunidades nacientes. Ellas ayudan a que los cristianos y sus
comunidades comprendan y cumplan su misión universal.
¿Por qué Pontificias? Porque están aprobadas expresamente por el
Papa como obras evangelizadoras misioneras. Además, están a su disposición para
ayudarle a cumplir tan alta misión.