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Comenzó a
solicitar ayuda y de acuerdo con Paulina Jaricot, que en 1822 había
fundado la Obra de la Propagación de la Fe, pensó en otra obra en la que
los niños cristianos ayudarían a los niños de los países de misión,
con sus oraciones y algo de dinero al mes.
Desde un principio, la Obra tuvo el apoyo y la aprobación del Papa.
En 1922 Pío XI la elevó a la categoría de Pontificia y en 1950 Pío XII
instituyó el Domingo Mundial de la Infancia Misionera. En España se
celebra el cuarto domingo del mes de enero.
Actualmente la Infancia Misionera, la Obra creada por monseñor Forbin-Janson,
está establecida en más de 120 países de todo el mundo.
La Obra
Misional Pontifica de la Santa Infancia, hoy Infancia Misionera, es un
servicio de las Iglesias particulares a los padres y educadores para que
se despierte y desarrolle y madure progresivamente en los niños la
dimensión misionera de su fe y vida cristiana. Y a la vez hacerles
sensibles para que compartan la fe y los medios materiales con los niños
de las regiones y de las Iglesias más desprovistas a este respecto.
Las cuotas y las ofrendas de los niños de todos los países
contribuyen a formar un fondo de solidaridad que tiene por fin ayudar a
las obras y a las instituciones de los niños más pobres.
La Obra tiene una función profundamente educadora y se inserta en el
fenómeno de iniciación cristiana de niños, adolescentes y jóvenes que se
lleva a cabo en cada Iglesia particular. En el interior de este proceso de
formación se intenta desarrollar esta dimensión misionera en armonía con
el resto de las tareas de educación de la fe. |